
Desde que estalló la guerra de precios hoteleros las consultorías de marketing hotelero se frotan las manos viendo la debilidad del sector a merced del mercado.
La cuestión es que, al menos en Barcelona, se están celebrando semana si y semana también, talleres de trabajo y seminarios gratuitos con el ánimo de captar clientes por parte de las consultorías.
He tenido la oportunidad de asistir a alguno de esto seminarios y mi opinión personal es que el sector está perdido en medio de una nube de conceptos conocidos pero no aplicados o mal aplicados y otros del ámbito 2.0 desconocidos para la grna mayoría.
Más que perdido, el sector está mareado y no sabe si subirse al carro de los blogs, al de las redes sociales, al de la usabilidad o tirarse por el precipicio.
Seamos sensatos. Retengamos a los clientes existentes, promovamos e incitemos a que repitan o que nos prescriban, mimemos a nuestros clientes internos que ellos mimarán a los externos, cuidemos el producto, seamos rigurosos en la distribución y en el pricing por segmentos.
No debemos olvidar de que existe la innovación y que dispone de herramientas muy útiles pero no todo es innovación y por supuesto no sanea la cuenta de explotación de los hoteles en un pis pas.
Es tarea de los ejecutivos hoteleros marcar prioridades. Allá cada cual con los suyos y las suyas.
Los que me conocen, tal vez se extrañen (no soy ni el listo ni el más tonto de la clase pero creo que sensato si lo soy): Me ha encantado una frase de la persona más cool este momento en Barcelona y en todo el mundo futbolero, Pep Guardiola:
"No hay nada más arriesgado que no arriesgarse"
Hagámoslo nosotros sin necesidad de que nadie nos empuje al vacío.
La formula de Pep Guardiola "poco ruido y muchas nueces" ha funcionado perfectamente en su primer año en la élite. Sin embargo, creo que el título de este post es la formula propuesta por las consultorías.
Si ya sé, muy poca gente tiene el talento de Pep pero la mayoría de ejecutivos hoteleros tiene una larga trayectoria que con sentido comun y sensatez puede combatir al talento.